ACTA y un breve comentario sobre su amenaza a la economía y al bienestar social

Este post, que de cierta forma escapa a lo que usualmente escribo y seguiré escribiendo para este blog, es un breve reflexión sobre un tema que le debería de parecer urgente a todo miembro de las sociedades modernas.

Hoy hablare brevemente de ACTA, es decir del Acuerdo Comercial Anti-falsificación por su siglas en inglés. Sin embargo, no tocare el tema que ha sido revisado anteriormente en otros espacios de su potencial peligro a las garantías individuales (la explicación de esto puede ser entendida muy bien a través de este video: http://www.youtube.com/watch?v=ntgnr9xSPxs). Vamos, ni siquiera tocaremos a profundidad el peligro que representa ACTA para potenciales emprendedores y escritores que basan su obra en creaciones previas de manera inocente (me incluyo entre ellos).

De lo que hablare hoy acerca de ACTA es de su potencial poder para colapsar la economía global, de llevar a millones de personas de la economía subterránea a los “tres metros bajo el suelo”.

ACTA no es como SOPA (Stop On-Line Piracy Act), pues aunque tiene un importante capítulo sobre la regulación a Internet para evitar que se compartan archivos de manera ilegal, la primera se enfoca a la falsificación o “piratería” en general. Es decir que ACTA también busca combatir la piratería de bienes tangibles así como de marcas a nivel global, cosa que debe de ocurrir porque de lo contrario la innovación (el hilo conductor del desarrollo del capitalismo como lo conocemos) se vería limitada porque los inventores y diseñadores no podrían explotar adecuadamente su trabajo. En ese sentido ACTA busca sancionar a toda persona que venda productos apócrifos de marcas registradas. En esa práctica somos bien conocedores de muchos ejemplos de consolas de video “chafas” con nombres similares a “Wii” o “Play Station”, zapatos deportivos que a primera impresión parecen de “Puma” o de “Nike” o bellos relojes que de lejos parecen ser finas piezas de joyería marca “Rolex”. No debe de cabernos la menor duda de que el mercado de la “piratería” tiene un valor impresionante, sin embargo, yo si tengo una duda muy sería que si la piratería dejara de existir todo ese dinero se iría a las manos de los dueños de Sony, Nike o Rolex.

El problema que yo veo es que la “piratería” existe porque hay necesidades que satisfacer y que el sistema económico-social moderno no puede satisfacer desde sus mecanismos regulares.  Estas necesidades se dividen en dos principalmente: 1) Necesidad básica de empleo, la “piratería” siempre esta ligada a lo que llamamos “economías subterráneas”, es decir a los mercados que no son regulados por entidades gubernamentales y que, sin embargo, representa importantes fuentes de empleo. Y es que la verdad ¿creen ustedes que los pantalones que se venden en el tianguis de la colonia se hacen solos? Claro que no, a pesar de que puedan ser bienes apócrifos de marcas importantes, su producción requirió trabajo y materia prima y conllevó un gasto mismo que pone a girar los engranes de la economía subterránea y formal al tiempo que da empleo a cientos de miles de personas. 2) Necesidades básicas de vestido, bienestar y pertenencia, créanme y muchos de ustedes sin duda lo sabrán, cuando una persona de clase baja busca ropa lo último en lo que se fija es en la marca. Cuándo vamos a jugar un deporte por diversión en las tardes nos vale un reverendo cacahuate la marca del balón. Y aun así, son las grandes empresas las que están interesadas en que solo les compremos a ellos y que, por citar un ejemplo, paguemos hasta miles de pesos por unos pantalones “Levi’s”  que son originalísimos en vez de unos $200 por unos “Lovi’s” que hasta puede que nos duren más. Las grandes empresas han hecho creer a muchos que solo los productos “de marca” son de calidad y aun cuando a muchas personas la marca de sus pantalones no sea lo más importante muchas de estas empresas se urgen por imponer sus precios altamente inflados por una percepción fabricada de calidad.

En ese último punto es importante que aclare algo: el posicionamiento de las marcas es algo importante sin duda alguna. Yo personalmente soy fan de Coca-Cola y la marca hasta me mueve emocionalmente. Pero tampoco creo que los dueños de estas marcas vayan a ponerle su logo a productos baratos destinados a un mercado de bajo consumo porque eso dañaría su percepción.

Y es aquí en donde explicó porque ACTA es un problema desde esta perspectiva de la economía. Si ACTA se aprobará, por ejemplo aquí en México, al día siguiente de que entra en vigor podríamos esperar redadas para confiscar y encarcelar falsificadores, no solo en Tepito sino en todas las plazas públicas del país. Imagínense este escenario: el tianguis del fin de semana en la colonia. ¿Cuántos comerciantes no hay allí que venden pantalones para niño con los personajes de sus caricaturas favoritas precariamente estampados? ¿Cuántos de esos comerciantes no tienen que jugar al regateo con las también muy atormentadas económicamente compradoras que quisieran regalarles algo bonito a sus hijos? Mientas usted caminan por allí viendo esas escenas habituales de niños llorando por un carrito “chafa” con estampitas tipo Rayo McQueen de repente ¡Pum! Gritos y confusión por todos lados. Los vendedores recogen lo que pueden en sus manteles y se tratan de echarse a correr por un lado mientras un grupo de granaderos los acorralan por todos. Hay macanazos por todos lados, niños gritando por sus mamás y se escucha el siseo de granadas de humo para dispersar un grupo de comerciantes de frutas y verduras que se unen para apoyar a sus compañeros de trabajo. Mientras usted ve como una mamá es separada de su niño porque ella llevaba el Rayo McQueen chafa en la mano y eso es “posesión de productos falsificados” y como en el caos no sabe si lo estaba vendiendo o que pues hay que llevársela al MP. Usted logra salir de la revuelta y posiblemente el mandado que había ido a comprar para la comida familiar del domingo se perdió. Al pasar por una calle alterna ve a un grupo de policías ministeriales “haciendo bisne” con los primeros comerciantes sometidos. ¿Cuánto piden de mordidas? ¿Unos cientos? ¿Quizás miles? Eso no importa, lo que importa es que los comerciantes saben que para evitar otra situación como esa ahora, además del posible dinero que ya están pagando a algún grupo criminal por “derecho de piso”, de hoy en adelante tendrán que pagar a fuerzas de la ley ya corruptas para poder mantener el único trabajo al que tienen acceso.

Y es que es importante darnos cuenta de esto: aunque ACTA entre en vigor dentro de 20 años, la economía regulada y las grandes empresas jamás van a poder dar empleo a todas las personas que dependen de vender ropa o juguetes en los tianguis y que prestan un servicio fundamental a la sociedad entregando bienes baratos a la muy grande parte de la población que no puede pagar el derecho a uso de marca en sus calzones.

Esteban Sánchez es un experto en negocios y emprendimiento, además de ser un apasionado del cine y las industrias del entretenimiento. Fundador y miembro activo de organizaciones que promueven el cine como arte y el espíritu emprendedor. Síganlo en Twitter.

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