El activo más valioso: el conocimiento.

La marca, el prestigio y el know-how: activos intangibles y además de los más valiosos que pueda tener un negocio. No importa la gran infraestructura que puedas construir o los materiales de primerísima calidad que consigas para tu empresa, al final de todo lo realmente valioso es tu habilidad y conocimientos para adquirirlos.

Una persona que pierda toda su fortuna por una mala racha siempre puede volver a construirla si lo hizo la prima vez de manera inteligente y metódica. Tan cierto es esto que precisamente esa metodología para construir riqueza es la principal propuesta de valor del sistema de franquicias: que compres un negocio junto con todo el conocimiento para poder ponerlo en marcha.

Siendo entonces que el conocimiento es el principal activo de cualquier negocio se vuelve evidente la necesidad de administrarlo.

¿Se puede administrar el conocimiento? Claro que si, como cualquier recurso y es algo que los dueños de pequeños negocios dejan de lado. El hacer esto puede traer pérdidas considerables de energía y tiempo para los pequeños empresarios.

¿Por qué? Pues supongamos que tenemos un pequeño restaurante que nosotros o nuestra familia atendía personalmente. Quizás llegue un día en que crezca tanto el negocio (por cualquier circunstancia) que ya no seamos capaces de administrarlo y además ofrecer un servicio personal a los clientes. En esos casos tendríamos que recurrir a contratar meseros ¿Pero cómo podemos asegurar que estos nuevos miembros de la empresa impregnen el mismo “calor de hogar” al servicio? A través de la administración del conocimiento.

La administración del conocimiento es, a grandes rasgos, el conjunto de procesos que se emplean para que la experiencia y las habilidades que los empleados tienen en su conjunto se transmitan, repliquen y generen valor. En nuestro caso hipotético del restaurante sería el cómo hacer para que la manera en la que siempre se ha atendido a los comensales se transmita a los nuevos empleados.

Esto puede lograrse de muchas maneras y aplicando diversas técnicas. Aquí te compartimos unas cuantas para que escojas la que mejor se adapte a tu negocio:

1.- Que los empleados experimentados diseñen manuales de capacitación:

La versión sencilla de este consejo es que los empleados más veteranos entrenen directamente a los nuevos reclutas. Esa es una manera efectiva de transmitir el conocimiento aunque no es muy buena práctica para administrarlo. Lo ideal es que el conocimiento se plasme en algún sistema que se quede al interior de la empresa sin importar que los empleados la abandonen, por eso lo mejor es crear materiales escritos para preservar el conocimiento.

2.- Crea un diario de incidentes:

Si en tu negocio de repente llegan clientes con problemas más o menos complicados de resolver es importantes crear un registro de estas experiencias y archivarlos apropiadamente. De esta manera si algún día llega un cliente nuevo con un problema similar siempre se pueda recurrir a estos registros para volver a aplicar la solución o generar una mejor.

3.- Otorga tiempo para proyectos personales:

Esta es una práctica común en empresas de software como Google donde se les da a los empleados la oportunidad de trabajar en proyectos personales con recursos de la empresa. Esto permite que la creatividad fluya mejor y que pequeñas innovaciones e ideas que de otra manera no habrían sido expresadas lo hagan. Incluso en pequeños negocios puede funcionar muy bien. Imagina que en un pequeño restaurante los cocineros inventen nuevos platillos innovadores o en los talleres y herrerías se diseñen productos originales.

4.- Premia a quienes compartan conocimiento:

El conocimiento es como el fuego porque se puede compartir sin que se agote. Sin embargo al interior de las empresas se ha observado que el conocimiento no se tiende a compartir porque es una fuente de poder. Los trabajadores sienten que pierden valor y estatus si alguien más sabe lo mismo que ellos.  Es por esto que la práctica de compartir conocimiento debe de ser premiada. Sin embargo, recuerda que es importante tener en cuenta que cada personalidad responde diferente a los premios (unos preferirán reconocimiento público y otros metálico)

Esteban Sánchez es un experto en negocios y emprendimiento, además de ser un apasionado del cine y las industrias del entretenimiento. Fundador y miembro activo de organizaciones que promueven el cine como arte y el espíritu emprendedor. Síganlo en Twitter.

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