¿De qué estás hecho(a)?

¿Quién eres? O  mejor: ¿quién crees que eres? ¿De dónde viene esto que llamas personalidad?

La respuesta corta es que es una multitud de impresiones, experiencias y ambientes que eventualmente forjan tu comportamiento y tu punto de vista personal sobre el mundo que te rodea.

Puedes ser el/la típico(a) arrogante que trata mal a los demás, el/la que es muy emocional, etc.

Sin importar los rasgos que formen tu carácter, tu personalidad es un mero conglomerado de situaciones externas y que son filtrados a través de los valores y moral que tus padres o cualquier otra persona que respetes te han enseñado  en el camino.

 Esto hace surgir la pregunta en que tan flexible tu personalidad es, que tan rigurosos son tus puntos de vista y que tan sólida son las bases de tu ego. Si nuestro yo interno está tan atado a experiencias y cómo las interpretamos, ¿no será necesario revisar nuestra mentalidad cada cierto tiempo?

Si pudiera deshacerte de todas tus creencias, tus valores, tus opiniones y concepciones, ¿te mantendrías siendo quien eres o cambiarias tu forma de ser y tu vida? Vincent Coon llama a esto “el camino hacia la independencia”, un viaje en que realmente puedes definir quién eres, o quieres ser.

Pensarías que este tipo de auto-evaluación es un proceso automático, algo que ocurre sin importar que tanto pienses en ello. Bueno, eso precisamente, en palabras de Vincent Coon, es lo que caracteriza a la gente promedio, con vidas y personalidades promedio.

Él afirma que este tipo de personas apenas consideran cómo su estilo de vida puede afectar quienes son; estos no son capaces de reevaluar su carácter actual, ni siquiera son capaces de determinar cómo sus deseos, valores y creencias presentes se reflejan en su persona.

Deja tu ego a un lado por un momento, ignorar lo que todos piensan que eres e ignora lo que llamas personalidad, ¿alguna vez has pensado que tu personalidad es más susceptible de lo que crees?

Sin importar cómo la sociedad te perciba, tu mayor preocupación debería de ser siempre lo que te hace feliz. Nadie debería de ser capaz de dictarte quien debes ser. Y si eres víctima de esto, me imagino que te preguntas: ¿cómo puedo cambiarlo? No te preocupes, si te acabas de dar cuenta de esto, vas bien. El primer paso es darse cuenta, de ahí es cuestión de actuar. No pierdas tu tiempo preguntándote donde te llevará este camino. En vez de eso, entiende que lo que puedes y no puedes hacer depende de ti.

Busca algo que no es “tu”. Todos sabemos que la magia ocurre fuera de tu zona de confort.  Prueba conocer nuevas personas, hacer nuevas cosas. Lo que busco decir es simple: tal vez no puedas cambiar tus experiencias, pero puedes cambiar el espectro de futuras experiencias que tendrás y cómo las visualizas.

Mientras más experimentes, más cerca estarás de ser quien realmente eres. Es como prueba y error, y en algún momento, verás tu vida desde otra perspectiva.

Surgirá un nuevo(a) tú, una versión mejorada de tu personalidad; dejarás de ser una persona que deambula por la incertidumbre. Tendrás aspiraciones definidas y una clara perspectiva de quién realmente eres y lo que representas.

Cristopher Ramírez es Editor en Jefe de The Enterpriser. Comprometido a alcanzar sus sueños, así como ayudar a otros a alcanzar los suyos. Ingeniero en Tecnologías de Información convertido en emprendedor e inversionista de tiempo completo. Síganlo en Twitter.

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