Coca-Cola: La alquimia del refresco

coca colaCorría el año de 1630 cuándo el alquimista Jan Baptiste van Helmont estaba fascinando con sus nuevos gases. Durante toda la historia de la humanidad hasta entonces las sustancias invisibles que flotaban en la atmosfera eran consideradas “aire”. Esa clasificación venía desde los griegos mismos y nadie había puesto en tela de juicio semejante afirmación.

Pero para van Helmont, el alquimista, era una visión del mundo poco satisfactoria. En su laboratorio había logrado producir “aire” de colores al mezclar por ejemplo plata y ácido nítrico, también había creado un “aire” capaz de sofocar una llama en lugar de avivarla al mezclar piedra caliza y vinagre. A partir de estas observaciones van Helmont llegó a la conclusión de que el “aire” era solo un ejemplo de una gran familia de sustancias a las que llamó “gases”. Así pues, por ejemplo, el “aire” de colores es lo que ahora conocemos como dióxido de nitrógeno y al que apagaba la vela lo conocemos como dióxido de carbono.

El problema de van Helmont era que no podía estudiar sus nuevos “gases” a gusto porque apenas los creaba, estos se dispersaban por el resto del aire.

Fue cien años más tarde que el inglés Stephen Hales inventó un método para impedir esa dispersión. Hales dispuso las cosas de manera que las burbujas de gas se formaran en un matraz cuya única salida era un tubo acomodado que conducía hasta la boca de otro matraz en posición invertida y lleno de agua. Las burbujas salían por el tubo y subían por el segundo matraz, desplazando el agua. Al final tenía un recipiente lleno de un gas determinado con el que podía experimentar.

Sin embargo, con este método algunos gases quedaban disueltos en agua. Fue Joseph Priestley quien en 1770 cambio el agua por una mezcla de mercurio y con ella logro obtener los gases que van Helmont había descrito.

De esos dos gases Priestley estaba más interesado en el dióxido de carbono, así que, tras obtenerlo con mercurio, disolvió un poco en agua y comprobó que la bebida resultante tenía un sabor agradable. Había inventado el agua de soda.

Fue en el siglo XVIII que se vio el potencial comercial de este invento. J.J. Scheweppe desarrolló un método complejo para fabricar esta agua carbonatada y fundo en Londres y en Ginebra una empresa con su nombre para comercializarla.

Originalmente este producto se vendía por sus supuestas propiedades curativas y así es como lo trató de comercializar primero John Pemberton en su tienda Eagle Drug and Chemical Company en Atlanta, Georgia. Fue este hombre, Pemberton, quién revoluciono al mundo cuando en 1886 se prohibió el consumo de alcohol en su estado. Como una respuesta a esta medida Pemberton desarrollo un jarabe a base de extractos y saborizantes naturales para sustituir un popular vino echo con hojas de cola: la Coca-Cola que mezclaba con el agua carbonatada de su farmacia.

Hoy en día su marca es reconocida a nivel mundial y es líder en ventas de agua carbonatada, o como mejor los conocemos en México, los refrescos.

¿Quién iba a imaginar que los experimentos del alquimista Jan Baptiste van Helmont serían inútiles para convertir el plomo en oro, pero que efectivos fueron para sacar del aire dinero a montones?

Esteban Sánchez es un experto en negocios y emprendimiento, además de ser un apasionado del cine y las industrias del entretenimiento. Fundador y miembro activo de organizaciones que promueven el cine como arte y el espíritu emprendedor. Síganlo en Twitter.

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