La Innovación no se Agenda

la innovación no se agendaEs mi primer artículo en un par de meses. Cualquier escritor de ficción o de no ficción te podría decir que escribir es un proceso complicado, no siempre se encuentra la inspiración. Aunque escribir una historia que te apasiona o sobre un tema del que eres conocedor puede volver el ejercicio más sencillo, aún hace falta un detonante que inicie el proceso creativo. Esa dificultad para comenzar a redactar un artículo es, irónicamente, lo que inspira este.

“La innovación no se agenda”, ni la creatividad tampoco, por cierto. Por la manera en la que muchas organizaciones innovan o crean nuevas ofertas de manera cotidiana es que muchas personas han llegado a imaginar estos procesos como algo rutinario. Muchos, incluido yo hasta hace algún tiempo, pensaremos que los procesos de innovación y creatividad están limitados a unas cuantas mentes brillantes u organización súper-vanguardistas con métodos secretos para generar innovación.

A pesar de que podemos citar muchas metodologías, técnicas o dinámicas para estimular los procesos creativos o convertir la innovación en algo del día a día, lo cierto es que aún muchas cosas quedan al azar. O quizás no al azar, pero si fuera del control de las organizaciones y de los individuos. Pero eso si, no dejamos de buscar la forma de tener mayor control sobre estos procesos.

¿Cómo podemos como emprendedores, como empresarios, aprovechar la innovación o la creatividad sin refinar en nuestras empresas? El “design thinking”, por ejemplo, es una corriente de pensamiento administrativo que busca convertir los procesos de innovación en algo cotidiano a través de la visión que tendría un diseñador. De esta corriente puedo invitarte a conocer tres consejos sencillos para mejorar los procesos de creatividad e innovación en tu organización:

Los procesos de innovación son colaborativos

¿A qué me refiero con esto? No podemos generar innovación de calidad si todas las ideas vienen de las mismas personas siempre. Es necesario trabajar en conjunto con otras personas que poco o nada tienen que ver con el negocio y que por lo tanto pueden aportar ideas frescas. Esto se logra a través de un enfoque del diseño llamado “diseño participativo” (valga la redundancia). En este enfoque se invita a grupos de interés diversos a que contribuyan con ideas y preocupaciones acerca de un reto de innovación en la organización.

Si tienes, por mencionar un ejemplo, un pequeño restaurante y has pensado en renovar el menú ¿A quienes invitarías a participar en un proceso de rediseño de tu oferta? ¿Solamente a los chefs? Podría valer la pena que invites a otros grupos de interés como tus comensales más asiduos, aquellos que te visitan por primera vez, tu grupo de meseros e incluso otros expertos como nutriólogos o críticos de comida.

Para ser creativos e innovar necesitas conocer tu ambiente

La creatividad ocurre cuando dos ideas que jamás se habían relacionado tienen un encuentro repentino y generan una idea más grande, mejor, distinta a las originales. Para poder generar creatividad, entonces, necesitamos que muchas ideas se encuentren todo el tiempo. La mejor manera de lograr esto es siendo auténticos expertos en nuestras áreas de interés o en las de nuestros negocios.

Claro es que esto tienen sus limitantes. Las mismas ideas que tratamos de conjuntar nos impiden hacerlo con total libertad. Estas nos predisponen a patrones ya existentes. Para remediar esta situación lo mejor es recurrir a ideas de otras áreas, otras industrias u otros tiempos. Recuerda que esto es un proceso colaborativo.

La innovación y la creatividad pueden ocurrir en cualquier lugar y momento

Estos son procesos que no se puede agendar pues ocurren normalmente por serendipia. Cuando los buscamos si los podemos generar, pero si mantenemos una mentalidad abierta al trabajo colaborativo y nos proponemos conocer más para poder crear más, las ideas más brillantes pueden surgir de la nada, por accidente, sin haber sido agendadas. Esa realidad es, para mí, escalofriante… ¿cuántas ideas que dejé pasar sin pena ni gloria podrían haber sido millonarias?

Conociendo esta realidad de la escurridiza creatividad solo nos queda estar preparados, tener ojo clínico para examinar todas las ideas y descubrir aquellas con verdadero potencial ganador.

Y claro, no está de más hacer unas notas al lado con unos post-its

Esteban Sánchez es un experto en negocios y emprendimiento, además de ser un apasionado del cine y las industrias del entretenimiento. Fundador y miembro activo de organizaciones que promueven el cine como arte y el espíritu emprendedor. Síganlo en Twitter @esteban_sanrod

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