Emprendedores Bajo la Lupa: Mohed Altrad

“The real challenge is not to do, but to dare”. – Mohed Altrad

Hace tiempo que no escribía sobre un emprendedor, pero al conocer la historia detrás de este gran hombre del cual hablaré en este artículo, simplemente tuve que dedicarle un artículo.

En esta ocasión les compartiré sobre un hombre que venció grandes adversidades, enormes en mi opinión, para lograr ser uno de los emprendedores franceses más importantes de los que he escuchado recientemente.

Yo di con su nombre al saber que, no solo fue Emprendedor del Año 2014 en Francia, título entregado por la empresa Ernst&Young, sino también fue galardonado hace unas semanas como el Global Entrepreneur of the Year 2015 entregado de igual manera por EY. Y al conocer de su historia me quedé impactado.

Altrad nació en el desierto sirio. Era hijo del líder de su tribu y de una mujer pobre y despreciada. Su padre violó a su madre, dos veces, y en consecuencia tuvo dos hijos: Mohed Altrad y un hermano mayor, quien murió a manos de su propio padre.

Su madre murió el día de su nacimiento, y él pasó la mayoría de su juventud en Raqqa, Siria. Ahí fue criado por su abuela, en pobreza extrema. Su abuela pensó que Altrad se convertiría en pastor, así que nunca se le ocurrió mandarlo a la escuela.

Pero fue la curiosidad en su juventud que lo hizo ver a otros niños estudiar y eso lo intrigaba. En una ocasión espió el aula de clase a través de un agujero en la pared y pudo apreciar la caligrafía en la pizarra aunque naturalmente no pudo leerla.

Al final su perseverancia fue lo que lo hizo ir a la escuela. Era un chico bastante inteligente, con buenas calificaciones. Pero como pasa también en la vida, la envidia de sus compañeros, al saber que un humilde pastor quedó como el mejor de la clase, hizo que lo llevaran al desierto donde cavaron un hoyo en el que lo enterraron de cabeza antes de huir.

Quién sabe cómo, Altrad logró salir y escapar. Él dice que fue “instinto de supervivencia”.

A partir de ese momento su vida cambió.

Una pareja sin hijos lo tomó bajo su protección y pudo regresar a la escuela. Pero hace unos 60 años, la situación en Siria era complicada: el país era gobernado por una dictadura militar influenciada por Francia y la Unión Soviética.

Altrad consiguió una plaza en la Universidad de Kiev, pero luego le dijeron que su curso ya estaba lleno. Y en lugar de esto se fue a estudiar a la Universidad de Montpellier, en Francia.

Llegó tarde en una fría noche de noviembre. No hablaba una sola palabra de francés. Pero eso no logró detenerlo.

Eventualmente obtuvo un doctorado en ciencias informáticas, trabajó para algunas de las principales compañías francesas, obtuvo la nacionalidad gala y empezó a trabajar para la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi, donde no había en qué gastar el dinero que ganaba.

Así que ahorró. Se moría por hacerse cargo de su propio destino.

De regreso en Francia ayudó a fundar una compañía que fabricaba computadoras portátiles. Cuando la vendió, obtuvo más capital. Más tarde, junto a un socio compró un pequeño negocio de andamios para la construcción.

“No es la última tecnología, pero andamios siempre van a hacer falta”, pensó. Y los pequeños contratistas que compraban o alquilaban sus postes metálicos también necesitaban carretillas y mezcladoras de cemento. Así que le agregó otra pata a la empresa.

E incentivando al personal con bonos vinculados a su desempeño los dos socios lograron revertir la tendencia: la compañía empezó a generar dinero.

Altrad uso el dinero para expandirse, comprando otras compañías. También se esforzaba por tratar bien a sus empleados, pidiéndole que respetaran una lista de principios que había que suscribir al momento de ser contratados.

Empezó a expandirse fuera de Francia, pero siempre en el mismo negocio y siguiendo los mismos principios: a los andamios le sumaba todas las cosas que los constructores necesitaban.

En un plazo de 30 años la pequeña empresa creció hasta llegar a incluir 170 compañías bajo el paraguas “Altrad”. 17.000 empleados. US$2.000 millones anuales de cifra de negocios. US$200 millones de ganancia.

Mohed Altrad también es el presidente y copropietario del equipo de rugby de su ciudad adoptiva, Montpellier.

Pero a pesar de sus éxitos y reconocimientos sigue siendo un líder fundamentalmente silencioso y muy considerado con sus empleados.

“Nunca ha sido por dinero. Estoy tratando de desarrollar un emprendimiento humanista para hacer feliz a la gente que trabaja para mí. Si son felices son más eficientes, mejores trabajadores y tienen una vida mejor”.

Mohed Altrad dice que trabaja para hacer felices a sus empleados. Altrad también usa sus noches de insomnio para escribir libros, incluyendo algunos de economía.

También escribió una novela autobiográfica, titulada “Beduino”, que fue seleccionada por el ministerio de Educación francés para ser de lectura obligatoria en la escuela.

Al final un hombre que en la actualidad tiene un valor monetario aproximado de $1,000 millones de dolares, de acuerdo a Forbes. Un hombre que tuvo que superar una vida extraordinariamente complicada, un hombre que es digno de admirar, un hombre que derribo barreras todo por el deseo de ser dueño de su destino, un hombre cuyo nombre es Mohed Altrad, el emprendedor global del año 2015.

Fuentes: Forbes, BBC y RugbyRama

Cristopher Ramírez es emprendedor, escritor y motivador. Fundador de The Enterpriser. Comprometido a alcanzar sus sueños, así como ayudar a otros a alcanzar los suyos. Síganlo en Twitter @Cris_Rmz

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