No Necesitas de un Título para ser un Gran Líder

“Si puedes influenciar y tener un impacto en otros, eres un líder” – Lolly Daskal

Mucha gente cree que el liderazgo es algo que es otorgado junto con un título o cuando diriges a un grupo de gente, pero el verdadero liderazgo es nunca acera autoridad o poder. Se trata de ayudar a otros a crecer, y eso es algo que cualquier puede hacer.

Si es tu deseo el influenciar y tener un impacto en otros, tienes cualidades de liderazgo. Y si puedes inspirar a otros a hacer algo que ellos creían no podían hacer, demostrar cómo lo imposible es posible, cree en alguien cuando ellos no creían en sí mismo, ya eres un líder.

La gente no se dispone a ser grandes líderes, ellos se disponen a hacer la diferencia. Nunca se trata sobre el rol o el título, pero sobre influir a otros, ayudar y apoyar.

Aquí siete preguntas para medir tu propio liderazgo:

  1. ¿Actúas con integridad? Los líderes permiten que su buen carácter hable por ellos. Si eres el tipo de persona quien es consciente de sus actos, valores, métodos, y principios, sin importar quien este observando, y si la gente sabe que lo que dices es lo que harás, y lo hace con los más altos estándares, entones eres un líder.
  2. ¿Eres un gran comunicador? Los grandes líderes son buenos comunicadores. ¿eres el tipo de persona que le gusta compartir información? ¿Mantener a la gente informada y asegurarte que tiene la guía que necesitan? ¿Te comunicas son honestidad y sin dramas? Eres un líder.
  3. ¿Tienes confianza? La confianza no llega fácil. Es lo que haces con tu confianza lo que te hace un líder. Si tienes la habilidad para inspirar, confrontar, y empoderar a otros, ayudarles a darse cuenta que pueden hacer cosas que creían imposibles, eres un líder.
  4. ¿Eres decisivo? Una de las responsabilidades más básicas de cualquier líder es tomar decisiones. Los verdaderos líderes no tienen miedo a tomar decisiones difíciles cuando las circunstancias lo ameritan. Si eres una persona que recopila información, toma decisiones informadas de manera rápida sin titubear, y hace que las cosas funcionen, eres un líder.
  5. ¿Eres un solucionador de problemas? Seamos honestos: mucho de la vida es resolver problemas. Siempre hay algo por descifrar, alguna dificultad por resolver, alguna circunstancia que corregir. La mayoría de la gente pasa su tiempo quejándose de sus problemas, pero los líderes ven los problemas no como una distracción sino una fuente de mejora y nuevas oportunidades. Si te encuentras siendo un solucionador de problemas, eres un líder.
  6. ¿Las relaciones son importantes para ti? La base del verdadero liderazgo es la calidad de tus relaciones. Las relaciones son construidas sobre un profundo entendimiento y apreciación de los demás. Éstas requieren la capacidad para conectarse con otros en un nivel profundo y personal. Cuando te tomas en serio tus relaciones, eres un líder.

No importa que título tengas, no importa donde trabajes, o con quien trabajes; si estas influenciando a otros y haciendo que los cambios sucedan, eres un líder.

Cristopher Ramírez es emprendedor, escritor, motivador, filósofo y estratega. Ha tenido la oportunidad de desarrollar y estar involucrado en la creación de varias empresas. Es autor de Imperio Emprendedor – Mentalidad para la Era Startup, libro centrado en dar el empujón a los emprendedores a un nivel emocional. Y busca ayudar a otros a encontrar su camino hacia la grandeza. Pueden seguirlo en Twitter.

Crédito por la imagen: Wikimedia

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Un comentario sobre “No Necesitas de un Título para ser un Gran Líder

  1. Es una verdad asombrosa el hecho de que para convertirse en LÍDER no es necesario tener un título académico, dado que el impulso que experimenta alguien para ponerse al frente de una o varias circunstancias de vida proviene precisamente de sus metas y objetivos personales.

    En la instancia particular, la definición y el planteamiento adecuado de metas y objetivos son requisitos primordiales para optar por la conveniencia de convertirse en líder, no importando si la cantidad de seguidores es nula, mínima, moderada o extensa. Ahora, en el quehacer de seguir a otro, los menos afortunados deben de mantener mucha precaución respecto a quién van a elegir de líder, ya que esta elección es un acto voluntario carente de ser impuesto por segundas y terceras personas, condición que no aplica a la cobardía ante personas muy poderosas. Inmiscuyo esta incomodidad porque en toda sociedad siempre han pugnado dos tipos de liderazgo: el liderazgo positivo y el liderazgo negativo.

    Las características de LIDERAZCO POSITIVO están bien aludidas en el texto de esta publicación. Por tanto, la voluntad de atenderlas no ofrece mayor oposición; bueno, al menos si deseamos convertirnos en ese tipo de líder o seguir a una persona líder que manifieste esos rasgos positivos de comportamiento socio-directivo.

    Pero por otro lado, debemos de estar más atentos a las características de LIDERAZGO NEGATIVO en la persona que busca convertirse en jefe de grupo. Características como las siguientes: el carisma premeditado que el optante a líder muestra cuando socializa con las personas que son de mucho interés para él; el discurso demagógico que arguye constantemente para convencer a otros y en el cual oculta sus intenciones nefastas y maléficas; la expresión soez (verbal y/o gestual) con que incita a la violencia impulsiva en sus seguidores; la falta de control de la ira repentina que manifiesta ante cosas, personas, circunstancias o situaciones que no son de su agrado; la disimulación o el artificio que utiliza premeditadamente al considerarse atacado por otros; el acto de aislarse socialmente y de negarse a atender a otros ante el cúmulo de problemas existentes en estado insoluto o problemas que él ha causado y agravado con sus directrices negativas; etcétera. Esta tipología es propia en personas de mente corrupta con propensión a la delincuencia y a la insociabilidad de cualquier tipo, que irrespetan obcecadamente las normas sociales y jurídicas lícitas más las normas que ellos mismos imponen de manera arbitraria, coaccionada e ilícita, buscando siempre contactar, relacionarse y asociarse con personas que manifiesten resentimiento social hacia sus semejantes, para que todo eso en conjunto permita el afianzarse al poder que genera la posición de líder de grupo. Un ejemplo impresionante de esto es posible encontrarlo en los anales de la segunda guerra mundial, en el personaje que incitó al conflicto armado mundial y a la procuración del genocidio, persona que no necesita de presentación alguna debido al aborrecimiento que provoca el tan sólo recordarlo.

    La exposición de los dos tipos de liderazgo ayuda a definir en qué clase de líderes deseamos convertirnos (por si contamos con los atributos y el valor necesarios para hacerlo). O en segunda opción, en la clase de seguidores que somos, ya que si no tenemos el coraje de convertirnos en líderes (positivos o negativos) significa que somos seguidores. La realidad objetiva no admite negociación en éste tema, ahí radica su absolutismo. OH… ¿Estaré yo equivocado?

    En la vida, la sabiduría insta a la buena voluntad en las personas, haciendo que su quehacer diario sume a bien de la humanidad; mientras que la ignorancia insta a la mala voluntad en las personas, haciendo que su quehacer diario reste a lo ya logrado por la humanidad… ¿Cuál debe de ser el bando a elegir, considerando que la realidad objetiva y el conocimiento cierto nos amedrenta usualmente?

    Hasta una próxima…

    Ruper

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