¿Cuál es la Desventaja de un Cofundador?

El más grande desafío que los emprendedores enfrentan al encontrar un cofundador es determinar cuánto valor realmente agregará. Tenemos que darnos cuenta que en las etapas formativas de una empresa, estamos muy apalancados y vulnerables. No tenemos fondos para pagar a la gente, nadie está muriendo por trabajar con nosotros, y estamos solos.

Aquí es donde cometeremos los errores más costosos que podremos soportar. Depositamos todo el valor en alguien basándonos en quien esta disponible ahora y luego le daremos la moneda más valiosa que alguna vez crearemos.

Hacemos esto en el nombre de progreso, pero, ¿realmente hacemos las preguntas correctas?

¿Una persona vale la mitad de nuestro valor neto?

Una vez que cedemos la mitad de nuestro negocio a un cofundador la empresa debe lograr 2 veces el resultado para generarte la misma rentabilidad. Si tenemos dos cofundadores tenemos que obtener tres veces el resultado esperado. ¿El tener una persona adicional vale el perder 50% de tu negocio?

¿Es este un empleado inicial o un cofundador?

Cuando nos aliamos a uno o varios cofundadores tendemos a tener la misma justificación – necesitamos ayuda. Sin embargo, el costo de esa ayuda inicial es tremenda.

Tal vez ofrecemos la mitad de nuestra empresa a un cofundador con curriculum tecnológico para que nos ayude a iniciar. Sí, necesitamos la ayuda, pero ¿esa persona puede entregar el valor del 50% de la participación para siempre? Ese sería un extraordinario empleado. Tenemos que asegurarnos que un cofundador sea alguien que pueda mantener su valor de contribución por un largo plazo.

Siempre debemos preguntarnos: “si podría costear el salario completo de esta persona, ¿cuánta participación de la empresa le daría?” Rara vez es la mitad de la empresa.

¿Busco a alguien que me responda cierta pregunta?

Todos dicen que aman la idea de tener alguien que de respuesta o que refute sus decisiones como justificación de tener un cofundador, mentor, o inversionista. Y eso suena bien hasta que no se esté de acuerdo en aquellas decisiones. Esos debates enérgicos se convierten en argumentos acalorados, lo cual se convierte en todo un problema.

Si lo creemos o no, tener un cofundador es otra forma de tener un jefe – alguien más que alienta las decisiones. Algunas personas florecen un proceso de decisión cooperativa y otros no. Para aquellos de nosotros que nos encontramos en el segundo grupo, un cofundador puede ser un costo mayor.

Sobre el Autor

Cristopher Ramírez es autor, copywriter y speaker. Con múltiples años como observador y actor del mundo emprendedor, ha escrito 3 libros dedicados a educar a los nuevos emprendedores. Síganlo en sus redes oficiales: Facebook, Instagram y Twitter.

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