¿Cuándo me vuelvo demasiado viejo(A) para iniciar una empresa?

No existe una edad de oro para iniciar una empresa, pero definitivamente hay un temporizador en el que podemos resistir el fracaso. La pregunta es: ¿cuándo expira ese temporizador para nosotros?

Da la casualidad de que nuestra edad numérica no es realmente lo que está impulsando nuestra “Fecha de vencimiento”, se trata realmente de cómo nuestra edad puede reflejar nuestro apetito relativo por el riesgo. Esa es realmente una buena manera de decir: “¿Qué es lo mayor que puedo ser antes de que sea demasiado mayor para recuperarme de un fracaso?”

La edad erosiona el riesgo

Cada año que pasa es otro año que no podemos recuperar. Cuando estamos en nuestros veintes y empezamos una empresa, tenemos toda nuestra vida adulta para compensar el riesgo de fracasar. En muchos casos, es posible que no tengamos una familia o incluso una hipoteca de la que preocuparnos. A lo sumo, nuestro fracaso puede resultar en algunos años perdidos y un trabajo de recuperación después. No es asombroso, pero es muy fácil de sobrevivir.

Pero luego entramos en los 30 y comenzamos a asumir esas maravillosas responsabilidades, y por primera vez, si lo arruinamos todo, hay consecuencias reales. Volver a vivir con nuestra familia a los 25 no fue divertido, pero mudarse con ellos a los 35 es mucho menos divertido. Dicho esto, aunque tenemos consecuencias, este sigue siendo el único momento en nuestras vidas en el que tenemos más años por delante que detrás de nosotros. Es un buen momento para gestionar nuestro riesgo a la baja (tiempo), pero también es la última vez que podemos apostar de tal manera, así que tenemos que hacer que valga la pena.

Sobre la colina y bajo la pistola

Pero luego, a los 40, algo realmente comienza a desafiarnos: si quemamos estos valiosos años, realmente no tenemos mucho tiempo para compensarlos. No solo eso, sino que nuestras dependencias tienen dependencias. Estamos pensando en financiar la educación universitaria, las bodas y, ¿qué es esto? ¿la jubilación?

Ahora no se trata solo de maximizar nuestra ventaja, se trata de estar legítimamente preocupados por nuestra desventaja porque estamos quemando nuestros mejores años de generación de ingresos, y en el otro extremo de esos años, encontrar un trabajo prometedor será cada vez más difícil.

En este punto, si fallamos, hay muchas posibilidades de que cambiemos permanentemente nuestra trayectoria financiera de por vida. No se trata de “Puedo inventarme esto más tarde”, se trata más de “Puede que nunca vuelva a tener la oportunidad de volver a tener esa gran trayectoria”. Además de eso, nuestra estructura de soporte está mayormente erosionada, lo que significa que si las cosas se estancan, estaremos solos.

Retirado no cableado

A medida que doblamos la esquina hacia los 60 y más, ya no pensamos en el riesgo de la misma manera. Cada “dólar” que “perdemos” como capital de inversión quemado o por falta de ingresos potenciales es un dólar que es casi seguro que nunca recuperaremos. No solo eso, estamos bastante cansados, con razón, ¡porque hemos estado trabajando durante 40 años seguidos!

Nuestro apetito por el riesgo está casi enteramente ligado a lo bien que nos hayamos preparado en el pasado para futuros fracasos. Es posible que hayamos guardado algunos buenos ahorros o algún tipo de flujo de ingresos residual. Tal vez podamos darnos el lujo de tirar los dados porque nuestras facturas se pagarán de cualquier manera (¡buen trabajo si es así!).

Sin embargo, en esta etapa, la conversación cambia a “Si no es ahora, ¿cuándo?” Estas son las apuestas más altas que jamás asumiremos y, sin embargo, también es la última vez que apostamos la granja.

Evaluación del riesgo, no de la edad

Cada una de estas etapas es un equilibrio de nuestro riesgo, no de nuestra edad. A medida que entramos en diferentes épocas de la vida, tenemos que evaluar qué tan dispuestos estamos a perder y sufrir las consecuencias de esa pérdida en esa etapa. No hay nada que nos impida intentarlo a cualquier edad, solo lo que estamos dispuestos a soportar si las cosas no salen bien.

Si seguimos creyendo que podemos manejar nuestras desventajas, entonces podemos comenzar con confianza a cualquier edad.

Cristopher Ramírez es autor, copywriter y speaker. Con múltiples años como observador y actor del mundo emprendedor, ha escrito 3 libros dedicados a educar a los nuevos emprendedores. Síganlo en sus redes oficiales: Facebook, Instagram y Twitter.

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