joven emprendedor mexicano

Emprendedor Mexicano de 22 años Conquista Mercado Libre

Antes de la pandemia, Josmi Bautista García, de apenas 22 años de edad, estudiaba la carrera de Relaciones Comerciales en el Instituto Politécnico Nacional y al mismo tiempo, era emprendedor de un negocio en el que impartía cursos de regularización y clases de inglés a varios de sus compañeros, el cual era bastante exitoso. Sin embargo, el punto de transformación llegó con la llegada del COVID-19 y el cambio a las actividades a distancia tuvo un fuerte impacto en el grupo de alumnos de Josmi, que bajó más del 80%, reduciendo casi por completo sus  ingresos y en consecuencia a eso, la plantilla de maestros con la que contaba el joven emprendedor. 

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Mohed Altrad

Emprendedores Bajo la Lupa: Mohed Altrad

“The real challenge is not to do, but to dare”. – Mohed Altrad

Hace tiempo que no escribía sobre un emprendedor, pero al conocer la historia detrás de este gran hombre del cual hablaré en este artículo, simplemente tuve que dedicarle un artículo.

En esta ocasión les compartiré sobre un hombre que venció grandes adversidades, enormes en mi opinión, para lograr ser uno de los emprendedores franceses más importantes de los que he escuchado recientemente.

Yo di con su nombre al saber que, no solo fue Emprendedor del Año 2014 en Francia, título entregado por la empresa Ernst&Young, sino también fue galardonado hace unas semanas como el Global Entrepreneur of the Year 2015 entregado de igual manera por EY. Y al conocer de su historia me quedé impactado.

Altrad nació en el desierto sirio. Era hijo del líder de su tribu y de una mujer pobre y despreciada. Su padre violó a su madre, dos veces, y en consecuencia tuvo dos hijos: Mohed Altrad y un hermano mayor, quien murió a manos de su propio padre.

Su madre murió el día de su nacimiento, y él pasó la mayoría de su juventud en Raqqa, Siria. Ahí fue criado por su abuela, en pobreza extrema. Su abuela pensó que Altrad se convertiría en pastor, así que nunca se le ocurrió mandarlo a la escuela.

Pero fue la curiosidad en su juventud que lo hizo ver a otros niños estudiar y eso lo intrigaba. En una ocasión espió el aula de clase a través de un agujero en la pared y pudo apreciar la caligrafía en la pizarra aunque naturalmente no pudo leerla.

Al final su perseverancia fue lo que lo hizo ir a la escuela. Era un chico bastante inteligente, con buenas calificaciones. Pero como pasa también en la vida, la envidia de sus compañeros, al saber que un humilde pastor quedó como el mejor de la clase, hizo que lo llevaran al desierto donde cavaron un hoyo en el que lo enterraron de cabeza antes de huir.

Quién sabe cómo, Altrad logró salir y escapar. Él dice que fue “instinto de supervivencia”.

A partir de ese momento su vida cambió.

Una pareja sin hijos lo tomó bajo su protección y pudo regresar a la escuela. Pero hace unos 60 años, la situación en Siria era complicada: el país era gobernado por una dictadura militar influenciada por Francia y la Unión Soviética.

Altrad consiguió una plaza en la Universidad de Kiev, pero luego le dijeron que su curso ya estaba lleno. Y en lugar de esto se fue a estudiar a la Universidad de Montpellier, en Francia.

Llegó tarde en una fría noche de noviembre. No hablaba una sola palabra de francés. Pero eso no logró detenerlo.

Eventualmente obtuvo un doctorado en ciencias informáticas, trabajó para algunas de las principales compañías francesas, obtuvo la nacionalidad gala y empezó a trabajar para la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi, donde no había en qué gastar el dinero que ganaba.

Así que ahorró. Se moría por hacerse cargo de su propio destino.

De regreso en Francia ayudó a fundar una compañía que fabricaba computadoras portátiles. Cuando la vendió, obtuvo más capital. Más tarde, junto a un socio compró un pequeño negocio de andamios para la construcción.

“No es la última tecnología, pero andamios siempre van a hacer falta”, pensó. Y los pequeños contratistas que compraban o alquilaban sus postes metálicos también necesitaban carretillas y mezcladoras de cemento. Así que le agregó otra pata a la empresa.

E incentivando al personal con bonos vinculados a su desempeño los dos socios lograron revertir la tendencia: la compañía empezó a generar dinero.

Altrad uso el dinero para expandirse, comprando otras compañías. También se esforzaba por tratar bien a sus empleados, pidiéndole que respetaran una lista de principios que había que suscribir al momento de ser contratados.

Empezó a expandirse fuera de Francia, pero siempre en el mismo negocio y siguiendo los mismos principios: a los andamios le sumaba todas las cosas que los constructores necesitaban.

En un plazo de 30 años la pequeña empresa creció hasta llegar a incluir 170 compañías bajo el paraguas “Altrad”. 17.000 empleados. US$2.000 millones anuales de cifra de negocios. US$200 millones de ganancia.

Mohed Altrad también es el presidente y copropietario del equipo de rugby de su ciudad adoptiva, Montpellier.

Pero a pesar de sus éxitos y reconocimientos sigue siendo un líder fundamentalmente silencioso y muy considerado con sus empleados.

“Nunca ha sido por dinero. Estoy tratando de desarrollar un emprendimiento humanista para hacer feliz a la gente que trabaja para mí. Si son felices son más eficientes, mejores trabajadores y tienen una vida mejor”.

Mohed Altrad dice que trabaja para hacer felices a sus empleados. Altrad también usa sus noches de insomnio para escribir libros, incluyendo algunos de economía.

También escribió una novela autobiográfica, titulada “Beduino”, que fue seleccionada por el ministerio de Educación francés para ser de lectura obligatoria en la escuela.

Al final un hombre que en la actualidad tiene un valor monetario aproximado de $1,000 millones de dolares, de acuerdo a Forbes. Un hombre que tuvo que superar una vida extraordinariamente complicada, un hombre que es digno de admirar, un hombre que derribo barreras todo por el deseo de ser dueño de su destino, un hombre cuyo nombre es Mohed Altrad, el emprendedor global del año 2015.

Fuentes: Forbes, BBC y RugbyRama

Cristopher Ramírez es emprendedor, escritor y motivador. Fundador de The Enterpriser. Comprometido a alcanzar sus sueños, así como ayudar a otros a alcanzar los suyos. Síganlo en Twitter @Cris_Rmz

ser intrepido

Sé intrépido – Video Motivacional

ser intrepidoUn nuevo año, e iniciamos el primer lunes del año presentando otro video motivacional, el cual habla sobre el no tener miedo a realizar nuevas cosas, a dar el paso, a crear tus propias oportunidades. Un video que nos relata como personas comunes y a veces en la desesperación construyeron un imperio y viven o vivieron el resto de su vida con todo lo que ellos deseaban.

Los invitamos a ver este video, y animarse a dar ese paso al mundo del emprendimiento. El mejor momento para empezar es hoy.

¡Feliz año!

El equipo de The Enterpriser

Crédito por la imagen: The Case Foundation

coca cola

Coca-Cola: La alquimia del refresco

coca colaCorría el año de 1630 cuándo el alquimista Jan Baptiste van Helmont estaba fascinando con sus nuevos gases. Durante toda la historia de la humanidad hasta entonces las sustancias invisibles que flotaban en la atmosfera eran consideradas “aire”. Esa clasificación venía desde los griegos mismos y nadie había puesto en tela de juicio semejante afirmación.

Pero para van Helmont, el alquimista, era una visión del mundo poco satisfactoria. En su laboratorio había logrado producir “aire” de colores al mezclar por ejemplo plata y ácido nítrico, también había creado un “aire” capaz de sofocar una llama en lugar de avivarla al mezclar piedra caliza y vinagre. A partir de estas observaciones van Helmont llegó a la conclusión de que el “aire” era solo un ejemplo de una gran familia de sustancias a las que llamó “gases”. Así pues, por ejemplo, el “aire” de colores es lo que ahora conocemos como dióxido de nitrógeno y al que apagaba la vela lo conocemos como dióxido de carbono.

El problema de van Helmont era que no podía estudiar sus nuevos “gases” a gusto porque apenas los creaba, estos se dispersaban por el resto del aire.

Fue cien años más tarde que el inglés Stephen Hales inventó un método para impedir esa dispersión. Hales dispuso las cosas de manera que las burbujas de gas se formaran en un matraz cuya única salida era un tubo acomodado que conducía hasta la boca de otro matraz en posición invertida y lleno de agua. Las burbujas salían por el tubo y subían por el segundo matraz, desplazando el agua. Al final tenía un recipiente lleno de un gas determinado con el que podía experimentar.

Sin embargo, con este método algunos gases quedaban disueltos en agua. Fue Joseph Priestley quien en 1770 cambio el agua por una mezcla de mercurio y con ella logro obtener los gases que van Helmont había descrito.

De esos dos gases Priestley estaba más interesado en el dióxido de carbono, así que, tras obtenerlo con mercurio, disolvió un poco en agua y comprobó que la bebida resultante tenía un sabor agradable. Había inventado el agua de soda.

Fue en el siglo XVIII que se vio el potencial comercial de este invento. J.J. Scheweppe desarrolló un método complejo para fabricar esta agua carbonatada y fundo en Londres y en Ginebra una empresa con su nombre para comercializarla.

Originalmente este producto se vendía por sus supuestas propiedades curativas y así es como lo trató de comercializar primero John Pemberton en su tienda Eagle Drug and Chemical Company en Atlanta, Georgia. Fue este hombre, Pemberton, quién revoluciono al mundo cuando en 1886 se prohibió el consumo de alcohol en su estado. Como una respuesta a esta medida Pemberton desarrollo un jarabe a base de extractos y saborizantes naturales para sustituir un popular vino echo con hojas de cola: la Coca-Cola que mezclaba con el agua carbonatada de su farmacia.

Hoy en día su marca es reconocida a nivel mundial y es líder en ventas de agua carbonatada, o como mejor los conocemos en México, los refrescos.

¿Quién iba a imaginar que los experimentos del alquimista Jan Baptiste van Helmont serían inútiles para convertir el plomo en oro, pero que efectivos fueron para sacar del aire dinero a montones?

Esteban Sánchez es un experto en negocios y emprendimiento, además de ser un apasionado del cine y las industrias del entretenimiento. Fundador y miembro activo de organizaciones que promueven el cine como arte y el espíritu emprendedor. Síganlo en Twitter.

mejor tipo de emprendedor

El mejor tipo de emprendedor que puedes ser

mejor tipo de emprendedor“Emprendedor”, suena bien ¿verdad? Muchas personas, especialmente para aquellos que están cansados del mundo corporativo, no imaginan ser más que un emprendedor.

Desafortunadamente, para muchos aspirantes dueños de negocios, “emprendedor” también es una palabra intimidante.

¿Por qué?  Si nos ponemos a jugar con la asociación de palabras y decimos la palabra “emprendedor” es posible que la primera cosa que te venga a la cabeza sea una historia de éxito. Dependiendo de la generación en que te encuentres pensarás en Branson, Bezos, Gates, Jobs o Page, Dorsey, Zuckerberg.

De nuevo, en vez de pensar en famosos emprendedores, algo del otro lado del espectro del éxito puede cruzar por la mente. Puedes llegar a imaginar la cadena eterna de noches de desvelo. O puedes imaginar todos esos meses y años de trabajo arduo y sacrificio, a medida que luchas para crear un negocio.

Sin importar el resultado de este pequeño ejercicio en tu cabeza, la palabra “emprendedor” puede sentirse como algo abrumador.

Inclusive emprendedores exitosos se han sentido así. Muchos emprendedores pueden haber logrado mucho, pero siempre sienten como si pudieron haber tomado aún más grandes sacrificios o lograr mucho más.

¡Y puede que tú también!

Tal vez tienes miedo de empezar un negocio o crecerlo aún más porque sientes que no te puedes comparar a las estrellas del mundo empresarial. O tal vez te asusta el pensamiento de tener que trabajar y sacrificar ciertas cosas para alcanzar una meta que puede nunca alcances. O tal vez sientas que hay personas alrededor de ti que tienen cualidades para sobresalir como emprendedor que simplemente tú no posees. Y si eso es lo que piensas, eso puede ser un problema enorme.

El éxito es solo inevitable en retrospectiva. Es fácil ver el camino empresarial hacia el éxito de alguien más y asumir que cada visión estaba clara, que cada plan era perfecto, que cada paso se ejecutó sin errores, y que el éxito estaba casi casi asegurado. Es fácil pensar que un gran emprendedor se volvió un gran emprendedor por el simple hecho de ser esa persona. (Ya sea Zuckerberg, Jobs, Gates, etc) Pero no, al inicio también ellos eran “nadie”. Su éxito nunca estuvo asegurado.

No te midas frente a otros emprendedores y te desanimes antes de empezar. No te midas en frente a estándares de esfuerzo, sacrificio y perseverancia que sientes no puedes cumplir.

Escoge una meta y mídete frente a esa meta. Esa es la única comparación que importa. No trates de ser el siguiente Jobs, Gates, Cuban, etc. Puedes tratar de volverte algo mucho mejor.

¡Puedes ser el siguiente tú!

Cristopher Ramírez es Editor en Jefe de The Enterpriser. Comprometido a alcanzar sus sueños, así como ayudar a otros a alcanzar los suyos. Ingeniero en Tecnologías de Información convertido en emprendedor e inversionista de tiempo completo. Síganlo en Twitter.