El Costo Emocional de ser el Fundador de una Startup

Cuando hablamos de construir negocios, hablamos de muchos costos: costo de nómina, costo de capital, costo por adquisición, y costo de oportunidad.

Pero nunca hablamos del costo más grande – el costo emocional.

Imagina si pudiéramos establecer un valor numérico a cuanto “capital emocional” tenemos en el banco. La cantidad de aguante, la cantidad de positividad, la cantidad de bienestar física que nos resta. Los fundadores de empresas no solo se quedan sin capital financiero – nos quedamos sin capital emocional.

Quedarse sin capital emocional no es algo que compartimos, y eso es un problema. Debido a que el costo de capital en este caso es nuestro bienestar, nuestras relaciones, y últimamente las empresas por la que hemos sacrificado todo.

Esto necesita ser una conversación más abierta en la cual el emprendedor hable no solo acerca cuáles costos está pagando emocionalmente, sino lo que están haciendo para manejar esos costos. Hay unas cuantas áreas donde todos sentimos el dolor así que es notable dedicar unas palabras a cada una.

El costo de estar solo

Si trabajaste en una empresa anteriormente, tenías dos cosas que probablemente tomabas por hecho – compañeros de trabajos y amigos. Llegabas, conocías nuevas personas, ibas a comer y al bar con ellos, hablabas de las oficinas, y disfrutabas poder hablar con otros sobre lo que sucedía en horas laborales.

Ser un fundador de una startup es como empezar un trabajo donde eres el chico nuevo, nadie se acerca a la mesa. Es increíblemente solitario.

Realmente no tienes camaradas – tienes empleados. No puedes quejarte del jefe porque tú lo eres, y hablar de ti en tercera persona es algo de locos.

Y eso si eres lo suficientemente afortunado de tener compañeros de trabajo. La mayoría del tiempo es solo tú, o a lo mejor un co-fundador, y los largos días y noches de nunca poder comunicarte y compartir se pueden ir acumulando.

Cuando vas a casa usualmente no mejora. Tu otra mitad (si la tienes) no entenderá por lo que estás pasando. Tus amigos y familia todavía no entienden por qué decidiste tomar este camino para empezar, ni siquiera entienden lo que atraviesas porque nunca lo han hecho.

El costo emocional de estar solo afecta cada de tus relaciones. Se asume que estás solo, pero no es 100% cierto. La mejor medicina para un “fundador solitario” es hablar con otros fundadores. Mucha de esa ansiedad se desarrolla al no darte cuenta que otros pasan por lo mismo. Solo ser capaz de hablarlo de manera abierta hace una gran diferencia.

El costo de esperar, y esperar, y esperar

Cuando diste inicio se sintió vigorizante, como el disparo al inicio de un maratón. Estás lleno de adrenalina y no puedes esperar más para salir corriendo. Cada tarea cumplida se siente como progreso.

Las primeras victorias llegan como fuego rápido y todas son increíbles. Pero cuando las frutas más bajas hayan caído, te das cuenta que esto no es solo un montón de victorias. Es un montón de esperas por victorias. Y no estás seguro si aquellas victorias vendrán de nuevo. Ese primer cliente que firmo fue asombroso, pero sí que se tardó el segundo en firmar. ¿Y dónde está el tercero?

Semanas se vuelven meses y meses se vuelven años mientras te encuentras esperando constantemente esa victoria que cambiará las cosas.

Nunca nadie te dijo lo ridículamente largo que esto iba a hacer. Tú pensabas que las startups eran de un flujo más rápido pero nadie te mencionó que un flujo rápido no necesariamente significa crecimiento y ganancias. Es solo un eufemismo para una gran cantidad de trabajo.

El costo de esperar es comúnmente exacerbado por tus propias expectativas. Tú nunca esperaste graduarte de la universidad en un año porque te dijeron que te tomaría al menos 4. Aun así de alguna manera con una empresa tú piensas que el viaje romperá un record en crecimiento.

La única forma de mitigar esta sensación es resetear tus expectativas. Toma diez años construir una empresa, no diez meses. Mientras que esperar nunca es divertido, la única manera de mantenerte sano es entender que esto un juego largo, no corto.

El costo de irte a la quiebra

El problema con ese juego largo es que inclusive si tienes el aguante físico para ir lejos, probablemente no tengas el aguante financiero para respaldarte.

Es ahí donde el polvo de hadas inicial se empieza a disipar y estás sentado ahí frente a tu computadora mirando dos pestañas. Una muestra tu balance bancario que se está acercando al cero y la otra tu balance de tu tarjeta de crédito la cual está engullendo la diferencia.

Has pasado el punto de “estamos invirtiendo en el futuro” y en el punto de “no sé qué voy a hacer para pagar para vivir.”

Lo que hace este costo emocional mucho peor es que nunca parece que otra persona esté pasando por el mismo problema. Parece que a todos les va de maravilla. Pensabas que serías el exitoso emprendedor y estás viendo cómo ahorrar comprando y comiendo más barato cada vez más.

Simplemente no hay ninguna versión de construir una empresa y hacerse rico al mismo tiempo. Tienes que pensar de tu negocio como ese trabajo que tuviste en la preparatoria o universidad – un medio para un fin. El fin es una empresa que algún día pondrá comida en tu mesa, pero esto significa que ahora estás haciendo todo lo posible para dejar las luces prendidas en casa hasta que ese día llegue. A veces esto significa un trabajo secundario, a veces significa vivir por debajo de tus expectativas.

El costo de las relaciones

Si esos otros costos todavía no son suficientes, aquel que tiende a terminar con tu cuenta bancaria emocional es el costo de las relaciones.

Nunca ha habido un fundador de una empresa quien haya dicho “Mira estoy trabajando 80 horas cada semana mientras me acabo todo el fondo universitario de mi hijo y mi matrimonio va de lo mejor”

Al momento de iniciar, todos te dicen que te apoyarán. Esto es porque ellos no han tenido que pagar el impuesto por tu relación todavía. Ellos te vieron en las fiestas, disfrutan pasar el tiempo en las reuniones, aprecian tus posts en Facebook.

Pero ahora tienen que tratar con la versión acartonada de ti. Parecido a ti, pero sin carácter debido a que ha sido absorbida por el vórtice de ansiedad que es tu vida de emprendedor.

Si hay un balance en tu cuenta bancaria emocional, también existe una cuenta de relaciones, y que empieza a volverse nada más que deudas cuando empiezas este camino. Cuando tengas más tiempo y menos ansiedad serás capaz de construir esa relación pero ahora andas mentalmente y físicamente agotado.

Hay dos formas de mitigar esto; la primera es ser directo en que es cierto que estás menos disponible. Muy seguido tendemos a no decir esto y crea una falta de entendimiento que causa fricción en tus relaciones.

La segunda es reconocer que no hay una versión donde puedes mantener el mismo tipo de relaciones que tenías en el pasado. Tienes que escoger tus batallas, y a veces eso viene con el costo de consolidar amistades.

Tenemos que ser honestos sobre esto

Todos estos costos suman lo que un fundador tiene que pagar para mantener su negocio en movimiento.

Cuando te sientas junto a tu amigo que ha estado 3 años en su startup, no estás viendo a una persona que ha gastado un fondo de capital, estás viendo a alguien que ha gastado su capital emocional. Y es ahí donde nosotros, como miembros de una comunidad startup, necesitamos pasar más tiempo discutiendo abiertamente estos asuntos.

Necesitamos parar de pretender que somos maquinas superhumanas que pueden construir estas empresas de la nada sin sacrificar nada.

Necesitamos reconocer, que si alguien triunfo no fue de a gratis. No fue fácil. Y lo que sea que pienses que hayan arriesgado en capital personal, gastaron 10 veces más en capital emocional.

Necesitamos reconocer que nuestras empresas y nuestros equipos no solo son la gente que trabaja en la empresa, pero toda la gente y vidas que son impactadas. No se trata de preguntar a tu equipo de trabajo estar por 40 horas extras cada semana, se trata de preguntarle a tu equipo pasar 40 horas menos con sus seres queridos.

Tenemos que fijar expectativas realistas sobre qué tanto tiempo toma construir una startup y cuanta cantidad emocional se requiere. No se trata de “¿tienes 3 meses de ahorros?” como de “¿cómo puedo pagar todas mis cuentas por los siguientes 3 años?”

La conversación y pregunta no están limitadas a solo estos asuntos pero si pudiéramos empezar a tener esta conversación sobre estas cosas más abiertamente haría maravillas para ayudar a manejar el costo emocional de crear una startup.

Si quieres saber más sobre la superación de estos factores psicoemocionales, compra mi libro Imperio Emprendedor – Mentalidad para la Era Startup. Donde encontrarás más información sobre este asunto del que nadie está hablando.

Cristopher Ramírez es emprendedor, escritor, motivador, filósofo y estratega. Ha tenido la oportunidad de desarrollar y estar involucrado en la creación de varias empresas. Es autor de Imperio Emprendedor – Mentalidad para la Era Startup, libro centrado en dar el empujón a los emprendedores a un nivel emocional. Y busca ayudar a otros a encontrar su camino hacia la grandeza. Pueden seguirlo en Twitter y en Facebook. También puedes apoyar sus creaciones en Patreon.

Crédito por la imagen: Fortune

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